Bienvenidos a la Ronda de la Serpiente

Las letras dirán lo suyo, y nosotros también...

martes, 17 de febrero de 2009

Reclamo

¡Que insensible se torna el amor profeso, que falso y que egoísta!
El viento me abraza con el aroma de su pelo, ¡infeliz convenenciero!
- ¡lo que puede hacer por un poco de atención! -

¡Y tú cielo!, ¿de qué lado estás?
¡Burlón descarado que de manteles largos vistes al compás del latir absurdo!
¡Qué miserable sentir, con tu abrazo en la ventana!

¡Y tú, Luna indiferente que solo apareces para excusar los llantos este corazón que blasfemo le gime a su amor!

Todos enemigos al recordarla.
Todo irritante y todo como un conjuro sin salida.
¡De qué sirve!
¡De qué me sirve he dicho!
¡para qué recordarla!

¡Qué ganan con verme llorar!
¡qué ganan con verme abatido!
¿Qué montaje de vida elegí?

Y encima…

Después de estos lloriqueos quizá me quiten el derecho de salir al jardín a hablar con el árbol de mis sueños que le quedan tres hojas, quizá me aumenten la dosis médica, una y otra pastilla y otra más, de esas que te apendejan el alma, que te hacen presencia errante. Y no me gustaría, porque… Porque quizá vengas, y me veas y yo, y yo quizá babee con los ojos fijos en las hojas.

Y yo no quiero una vida como todos, yo no quiero salir de aquí, no me aumenten el medicamento; déjenme reclamarle al cielo sus trajes de sangre y plata, a la lluvia sus abrazos fríos, al viento sus caricias efímeras... por favor, déjenme estar aquí, por favor, me portaré bien, ¡lo juro!, solo quiero seguir viendo mi árbol, por favor.. por fav...

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